Un día de mi vida desde una vista sociológica

Un día de mi vida desde una vista sociológica:


Me levanto como entre 6 y 6:30, pero la neta no porque yo quiera, sino porque la escuela prácticamente me obliga. Desde ahí ya estoy siguiendo una rutina que ya está marcada: bañarme, arreglarme, alistarme… como lo que se supone que tienes que hacer para salir al mundo.

Luego me voy con mi mamá desde El Dorado hasta San Pedrito. Ahí pues sí, todavía dependo de ella para moverme, pero también es como parte de cómo nos organizamos. En el camino casi siempre voy medio zombie, dormido o en el celular, como en modo automático.

Ya cuando llego y camino por el puente y la glorieta, es algo que hago diario, pero ni lo pienso, ya es costumbre. En la prepa, la verdad, me pasa que a veces sí pongo atención, pero muchas otras me pierdo en mi cabeza. No es tanto que no quiera, sino que me distraigo fácil o me pongo a pensar en otras cosas.

El receso es otra historia. Ahí sí me relajo más: voy por mis huevos con agua, me siento con mis compas debajo del árbol afuera del salón y ahí nos la pasamos platicando, jugando… ese lugar ya es como nuestro punto. Siento que ahí es donde realmente conecto con la gente.

Después saliendo, me voy en camión a la otra casa donde paso más tiempo. Ahí cambia todo, porque ya no soy tanto el de la escuela, sino que me toca hacer cosas de la casa: limpiar, ir por comida, cocinar. Como que entro más en modo “responsabilidad”.

Luego ya me pega el cansancio bien fuerte, así que me tiro un rato, veo el celular o me duermo. Espero a que llegue mi familia, comemos juntos y pues ese momento es más de estar con ellos que solo comer.

Después me voy al gym como una hora. Eso ya es más por mí, pero también siento que es algo que hoy en día todos traen, como lo de cuidarse o verse bien.

En la noche me voy al consultorio de mi mamá y ahí sí entro en modo trabajo. Le ayudo en todo: limpiar, pasarle cosas, atender gente, organizar, cobrar…  sí hago bastante. Aunque sea con mi mamá, ya es un ambiente más serio.

Salimos tarde, pasamos por unos tacos (casi siempre mi quesadilla), y luego ya nos vamos a la casa. Pero todavía no acaba el día: llego, me baño otra vez, hago tarea y termino durmiéndome como a la 1:30am. 

Ya viéndolo bien, mi día está dividido entre la escuela, la casa y el trabajo, y todo eso me va acomodando el tiempo sin que me dé mucha opción. O sea, no es solo que esté ocupado, sino que todo ya está medio estructurado … por eso acabo bien cansado y casi sin tiempo para descansar o realizar otras actividades

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